MENTAL "Capitulo 3"

Después de un intenso día de trabajo, cogí mis cosas y me dirigí al aparcamiento a coger mi coche. Todavía era temprano, el sol calentaba con fuerza, me quedaba toda la tarde por delante, el aire me dio en la cara y me sentí verdaderamente bien. Me gustaba cuando tenía turno de mañana, podía aprovechar mejor el día.
Iba rumbo a mi apartamento cuando se me ocurrió darle una sorpresa a Derek, seguro que le hará ilusión verme y sobretodo si me ve con mejor aspecto que ayer. Le gustará saber que hoy no he pasado una noche tan espantosa como las demás. Di la vuelta en la rotonda y tomé una nueva dirección.
Aparqué el coche en el primer sitio libre que encontré, casi al lado de donde trabajaba Derek, salí del coche y me dirigí hacia allí.
Asomé la cabeza por el portalón y allí lo vi, fozando en el motor de un coche, como siempre. Me acerqué y lo saludé.
-Estás hecho todo un mecánico, le dije.
Al escucharme se dio la vuelta y me sonrió.
-Que sorpresa, ¿Qué haces tu por aquí?
-Pues eso, darte una sorpresa. Le dije sonriendo.
-Te veo muy bien hoy, estas estupenda.
-Gracias, la verdad es que hoy he dormido bastante bien.
-¿en serio? Preguntó sorprendido
-En serio. Cuando salgas quedamos y te lo cuento.
-Estupendo. Te llamo al salir.
Le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta.

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La tarde se me escapó volando entre las manos, me entretuve paseando por las calles del centro viendo escaparates.
No había el bullicio del fin de semana, se podía caminar con facilidad sin que nadie te empujara, las calles estaban tranquilas y yo me sentía muy bien.
Eran casi las 7 cuando mi móvil empezó a sonar, era Derek.
Quedamos en la cafetería de siempre, cuando entré Derek todavía no había llegado, me senté a esperarlo y me pedí un zumo de piña.
No me hizo esperar demasiado, a los 5 minutos ya estaba entrando por la puerta, con el pelo un poco despeinado por el viento y un poco acalorado por las prisas.
-Siento llegar tarde.
-Cinco minutos nos es llegar tarde, Derek. Le dije despreocupadamente.
-Supongo que ya estarás acostumbrada a mi impuntualidad.
-Supongo que será eso, dije sonriendo.
-Te veo muy contenta hoy, ¿me vas a contar esas novedades o no?
-Pero si acabas de llegar, todavía no me ha dado tiempo.
-Llevo toda la tarde pensando en ello, estoy impaciente.
Un suspiro sale de mi boca y con el un relato lleno de novedades…
-¿Por qué pones esa cara? Le pregunté mirándolo muy fijamente.
-No creo que debas fiarte de ese chico. Me dijo con cara de muy pocos amigos.
-Pero si me ha ayudado!!! Si no fuera por el no se que habría echo, no puedo ni imaginar que habría sucedido si después de escapar corriendo esa cosa me hubiera cogido, no creo que estuviera muy contenta la verdad.
-Yo solo digo que deberías tener cuidado, no lo conoces de nada, no sabes cuales son sus intenciones.
-¿Sus intenciones? Le pregunto mientras se me escapa una risita. Sus intenciones han sido buenas por el momento. No todos los chicos son como tu Derek.
-¿Y como soy yo si se puede saber? Me pregunta indignado.
-Un chico que no pierde la oportunidad de ligar con una chica aunque esta estea escapando de una criatura repugnante que le hurga en el cerebro.
-…
-Simplemente me ha ayudado, ha sido una situación bastante tensa y no he tenido tiempo suficiente para hablar con el.
-Solo espero que esta noche este ahí también para ayudarte, porque cuando esa criatura vuelva a por ti, no va a estar nada contenta.
Sus palabras hicieron que se estremeciera cada centímetro de mi cuerpo. La verdad es que no me había parado a pensar en ello. Estaba tan contenta por ese cambio en mi pesadilla que no me puse a pensar en como sería esta noche, en como me las arreglaría. No podía esperar su ayuda una vez más, tenia que aprender a arreglármelas yo sola, tenía que aprender a moverme en esa oscuridad y a encontrar yo sola una escapatoria.
Acompañé a Derek a casa, quería pasear un poco, hacia una noche preciosa, un cielo despejado lleno de estrellas y luna verdaderamente hermosa. Se estaba bien, no hacia demasiado frío, una brisa acariciaba mi cara, como queriéndome consolar. Me sentía tranquila. Abrí mi mente, escuche risas en mi cabeza, dos chicas se estaban divirtiendo, sus pensamientos eran ligeros, divertidos, sin preocupaciones. Sentí un poco de envidia de esa despreocupación, yo llevaba toda mi vida aguantando un peso que me era demasiado grande. Al principio me costó mucho adaptarme a ese jaleo en mi cabeza. Todo el mundo hablaba, gritaba, pero no en voz alta, si no en mi cabeza, podía escuchar todas sus preocupaciones, llegaba a sentir la pena que ellos sentían, la gente muy pocas veces estaba en calma, feliz. Apenas podía dormir, descansar, desconectar de esa frecuencia que no tenia pausa. Con el paso del tiempo, me fui adaptando, mis padres no tuvieron mucho tiempo para ayudarme, se fueron de mi vida demasiado pronto y todo lo tuve que aprender yo sola.
La tristeza se apoderaba de mi, era demasiado tarde para volver atrás, mis pensamientos se habían ido por un camino por el que yo no quería ir, hasta que de pronto algo sonó en mi mente, una sensación, una sensación muy sutil, un pensamiento lejano, una voz me conocida, su voz.
Mi cuerpo se paró casi sin poder evitarlo, me quedé parada, ahí, en medio de la calle. Al principio me sentía demasiado sorprendida como para reaccionar pero pronto lo hice, miré a todos los lados buscándolo, no me lo podía creer, sentirlo en un lugar que no fuera todo aquel vacío. No podía creer que pudiera estar tan cerca de mí, yo sabía que lo había escuchado, notaba esos ojos clavados en mí, el calor de su mirada. Pero por más que intentara buscarlo con la mente, el ya no estaba ahí. Se había ido.
Una sensación de decepción me dejaba un sabor amargo en la boca. Por un momento pensé que lo llegaría a ver, que podría hablar con él, tenía tantas cosas que preguntarle, tenía tantas dudas… Necesitaba hablar con alguien que pudiera comprender lo que yo sentía, lo que me pasaba, y yo sabía que él era igual que yo. Pero sabía que mi oportunidad se había desvanecido, ya no había nadie más en la calle, solo quedábamos yo y esta tristeza que embargaba mi cuerpo.
Una vez en casa, me preparé una ensaladita ligera, no tenía demasiada hambre, pero sabía que algo tenía que comer, la noche me dejaba sin fuerzas. Me acomodé en el sofá y encendí la tele para ver lo que echaban esa noche. Una película llamo mi atención y me acomodé para verla. Pronto los ojos se me cerrarían y mi mente navegaría hacia ese rumbo que sabía que no podía cambiar.

6 comentarios:

Ade dijo...

Con que poquito nos has obsequiado hoy, snif.
Espero que en el 4º nos expliques quien es Derek y salga de nuevo el héroe.

Ani dijo...

jaja corto??huy pues me quedó asi xD esta semana ya colgaré el 4º...y será mas interesante...pero me gusta mantener la intriga y no ir demasiado rápido. He leído en blogs por ahi y pufff cuentan todo en los dos primeros capitulos...
por lo menos asi mantengo la intriga jejeje

poy dijo...

Yo también espero que no cuentes quien es Derek ¬¬ xDD

besos!

Ani dijo...

Bueno en el primer capitulo comento que es su mejor amigo xD pero poco a poco iré contando massss si quiero q sea una historia un poco larga no puedo contar todo en los primeros capitulos pero vuestras sugerencias han echo que en el cuarto capitulo hable un poco mas sobre Derek :)
Y ya que veo que la historia os va gustando, me he propuesto escribir dos capitulos por semana vale?tampoco quiero colgar un capitulo todos los dias, sería demasiado pero dos por semana lo veo bien, ¿que os parece?

Anit dijo...

Pues Ani,me encanta (hasta el momento) la personalidad de Derek, es muy fresco y divertido.

Flopii dijo...

Suuuuuuuuuuuper, me dejaste con la intriga, corro a leer el próximo, que está a mi alcanze! Conseguiste me deje de leer mis libros actuales! Soberbio, tu libro
Flopii

 
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