MENTAL "CAPITULO 11"

Cuando abrí los ojos estaba tumbada sobre mi cama, no sabia que hora era, ni cuanto tiempo había estado durmiendo, lo último que recordaba era el agotamiento que había consumido todas mis fuerzas. Lo que había escuchado en la mente de Matt cruzó fugaz por mi cabeza, dejando destellos de dudas y traiciones revoloteando en mi mente. El insaciable nerviosismo que últimamente convivía conmigo empezó a agitar mis pensamientos, no sabía lo que iba a hacer, pero tenía que pensar algo, y pronto.
Me levanté lo más despacio posible para no hacer ruido y para que Matt no se diera cuenta de que ya me había despertado. La puerta del dormitorio estaba casi cerrada, por lo que podía moverme con libertad sin que el me viera.
Lo primero que se me paso por la cabeza fue llamar a Derek, tenía que hablar con el y explicarle todo lo que había sucedido. El era la única persona que me podía ayudar, el único en el que podía confiar ciegamente, ya que sabía que jamás me traicionaría.
Busqué mi móvil casi con desesperación, tenía que moverme rápido si quería solucionar las cosas. Pero la suerte no estaba de mi lado, ya que me acordé al momento que mi móvil lo había dejado en el salón. -Mierda- pensé.
Asomé mi cabeza por la pequeña ranura de la puerta, no veía a Matt por ningún lado. Me arriesgué y abrí mas la puerta, al fin pude ver la silueta de Matt en la cocina, parecía que como si estuviera preparando de comer, dudé pero salí al salón. Y antes de que pudiera reaccionar él ya se había girado y su sonrisa deslumbró por completo mis sentidos.

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-¿Has descansado? Me preguntó.
-Pues… si. Algo si, contesté.
-Estoy preparando algo de comer, supongo que tendrás hambre, parecías muy cansada antes. Me dijo preocupado.
-No tengo mucha hambre la verdad, pero picaré algo. Le dije con pocas ganas.
-¿Te pasa algo Karen? Te noto preocupada.
En ese momento pude sentir como Matt intentaba buscar en mi cabeza las respuestas que yo parecía que no le iba a dar.
-Te he dicho que no me gusta que hagas eso, Matt!!! Lo acusé con un grito desgarrador.
Matt no se lo esperaba y su cara demostraba lo sorprendido que se había quedado por mi reacción.
-Lo-lo siento. Simplemente estaba preocupado, nada más. Me dijo
-Pues si me pasa algo, deja que sea yo quien te lo cuente, no tienes derecho a entrar en mi cabeza sin mi permiso siempre que te de la gana.
-Tienes razón, no ha estado bien. Me dijo mientras se acercaba a mí.
En poco segundos tenía sus brazos rodeando mi cintura y aunque ya no podía fiarme de el, no pude evitar ponerme nerviosa con su proximidad, Matt podía ser un mentiroso, pero me volvía loca, y eso no era nada bueno en mi situación.
Me aparté cariñosamente de su lado para que no se diese cuenta de mi rechazo, vi la hora y no pude evitar sobresaltarme. Eran las 4 de la tarde.
-Ya tenía que estar en el trabajo Matt!!!!¿Como no me has despertado? Le dije enfadada.
-No te preocupes por eso Karen, he llamado y les he dicho que estabas enferma y que faltaría unos días. Así tendremos tiempo para organizarnos y ver lo que podemos hacer.
-No tenías derecho a hacer eso sin consultarme. Le conteste. Es mi trabajo y mi vida.
-Veo que no te has levantado de muy buen humor…. Me dijo dándose la vuelta como si no me hubiese escuchado.
Quise seguir discutiendo con el, pero llamar a Derek ahora era mi única prioridad.
Busqué el móvil por el salón y lo encontré tirado en el sofá. -Muy típico de mí- pensé. Lo cogí y marque su número de memoria.
-Hola. Dije sin ni siquiera darle tiempo a contestar.
-Al fin das señales de vida. Ya pensé que te habías olvidado de los amigos ahora que tienes novio. Me dijo algo resentido.
-Vamos Derek, sabes perfectamente que Matt no es mi novio. Conteste mientras me dirigía al dormitorio para tener mas intimidad y que Matt no me escuchara.
-Lo que tu digas Karen, pero a mi no hace falta que me engañes.
-No tengo tiempo para discutir de eso ahora contigo. Le corté. Ha pasado algo y necesito que me ayudes.
Le conté lo mas rápidamente que pude todo lo que había sucedido. La nota que había recibido y mis dudas hacía Matt. Tuve que tranquilizar a Derek antes de que saliera de casa hacia aquí dispuesto a darle una paliza.
Le conté que no tenía pensado irme con Matt a su piso, no sabía como me las iba a apañar pero pasaría unos días con Derek y no con Matt.
Colgué con la intención de hablar con Matt y decirle que no me iría con el, si no con Derek, el no me podía obligar a nada, pero sabía que no le iba ha hacer demasiada gracia.
-Matt. Lo llamé. Tenemos que hablar.
Una frase muy típica para cuando quieres decir algo que no va a ser nada bueno. Y Matt se dio cuenta enseguida, su cara reflejaba la incertidumbre.
-¿Pasa algo Karen? me pregunto.
-Pues… pasa que no se si es buena idea que me valla contigo a tu piso. Nos conocemos desde hace muy poco y creo que no me sentiría muy a gusto allí… he estado dándole vueltas, y creo que lo mejor es que me valla a casa de Derek.
Decir el nombre de Derek tubo la misma reacción que si estallara una bomba nuclear, la furia afloró a su rostro sin ni siquiera poder seguir explicándole.
-¿Me estás diciendo que prefieres irte con Derek antes que conmigo? Dijo furioso y dolido. El ni siquiera sabrá que hacer si te ocurre algo, no sabrá protegerte como yo.
Sus palabras reaccionaron en mí de forma totalmente inesperada, haciendo salir una furia en mí que ni siquiera conocía. Lo miré con lágrimas en los ojos acusadoramente, y una energía afloró en mi, una energía que salio disparada de mi cabeza hacia el sin ni siquiera pretenderlo. En cuanto me di cuenta, Matt se agachaba agarrándose la cabeza con las manos, como si en cualquier momento le fuera a estallar…
Sus piernas se doblaron hasta que se quedó sin fuerzas y el suelo fue su único sostén. Levantó la cabeza para mirarme, con unos ojos cargados de dolor y ante todo suplicantes. No decía una sola palabra, y yo sabía que no era porque no quisiera, si no porque no podía. Me asusté al verlo en ese estado y me fui calmando poco a poco, al mismo tiempo que el parecía irse recuperando. Me arrodillé a su lado y le agarré las manos.
-Matt!! ¿Estas bien? Oh! Dios mío, ¿Qué te pasa? Le pregunté asustada.
De su boca no salió más que susurros que no llegué a comprender. Me preocupaba lo que acababa de suceder, y aunque yo le preguntaba a Matt que le había pasado, sabía perfectamente la respuesta. Yo.
Yo era lo que le había sucedido, en el fondo de mi cabeza estaba la respuesta. Yo me había cabreado muchísimo y le había echo algo a Matt, y aunque no había sido queriendo, me sentía culpable por haberle echo daño, y a la vez asustada por lo que yo realmente podía hacer.
Lo zarandeé cuidadosamente para que reaccionara, y al fin las palabras empezaron a salir de su boca.
-¿Cómo has hecho eso Karen? Me preguntó.
Quise hacerme la tonta y decirle que no sabía de lo que me estaba hablando, pero no quise poner más difíciles las cosas.
-Sinceramente, no lo sé. Me cabreé muchísimo contigo y de repente estabas ahí, con las manos en la cabeza arrodillado en el suelo. No se lo que ha pasado, y yo no te he hecho daño a propósito. Lo siento mucho Matt.
-Lo sé. Pero realmente esto me empieza a preocupar. Tus poderes me preocupan. Nadie te ha enseñado a controlarlos, y tú estás demasiado nerviosa con todo lo que está sucediendo y te estás descontrolando. Esto te está superando y tenemos que ponerle remedio ya.
-¿Y que pretendes que haga? Yo no se como controlar mis poderes, hasta hace unas semanas estaba de lo mas tranquila, nunca le he hecho daño a nadie con ellos. Y ahora me encuentro con todo esto…
-Tienes que dejar que te ayude Karen. Puedes venirte conmigo y lo solucionaremos, no con ese amigo tú…
-Para, no sigas por ese camino. Derek está conmigo en esto desde mucho antes de que tú aparecieras. No tienes derecho a hablar mal de él. Y pienso que lo mejor que puedo hacer es irme con él, estaré mas tranquila y por el día podemos vernos y dejaré que me ayudes con lo de mis poderes.
Vi la derrota en su rostro, y la tristeza en su mirada. Pero no podía permitir que Matt me siguiera utilizando, si me iba con el para su piso, dormiríamos juntos, intentaría besarme, y yo no quería que mis sentimientos fueran a más. Me estaba enamorando de él y lo único que quería era borrar todos esos sentimientos de mi corazón.

MENTAL "CAPITULO 10"

La semana me había pasado demasiado lenta, desde que había dormido en casa de Derek no lo había vuelto a ver. Después de lo celoso que se había puesto Matt, prefería pasar unos días alejada de Derek, al cual no le hacía ni pizca de gracia. Me había llamado en varias ocasiones para recordarme lo mala persona que era y para decir una serie de improperios contra Matt.
Hoy era sábado y a pesar de que me tocaba trabajar por la tarde me había levantado demasiado pronto, una extraña sensación me embargaba el cuerpo, me había despertado con un extraño presentimiento de que algo malo iba a suceder hoy, y no había podido conciliar el sueño de nuevo.
Intente sacudirme esos pensamientos que solo me llevaban a preocuparme cada vez más, ni siquiera sabía si esa extraña sensación era la causante de mi malestar. Así que respiré profundamente y me puse a limpiar el apartamento.
Ya casi había acabado cuando un leve golpe en la puerta llamó mi atención. Me acerque pensando que quizás era Derek que venía a secuestrarme o algo así, pero estaba muy lejos de la verdad.
Abrí la puerta y no encontré a nadie al otro lado, miré extrañada a ambos lados para comprobar que realmente no había nadie y el ruido de un papel bajo mi pie hizo que desviara la vista hacia mis zapatillas. Me agache y recogí el papel que acaba de pisar. Era una hoja doblada a la mitad.
Antes de desdoblarlo, me di la vuelta y cerré la puerta. No tenía ni idea de quien me había podido dejar una nota en la alfombra, si fuera alguien conocido no habría escapado como si fuera un ladrón. Algo me decía que esta nota tenía algo que ver con mi mal presentimiento. No tarde en averiguarlo.
Desdoble la nota y los finos trazos de una caligrafía elegante aparecieron ante mi.
"El rastreador te ha encontrado. Márchate cuanto antes de la ciudad, ahí ya no estas segura".

Releí la nota unas diez veces por lo menos. No tenía ni idea de quien me la había podido mandar. No podía tratarse de una broma de mal gusto ya que en ella hablaba de un rastreador, que me supuse que sería esa cosa asquerosa que me perseguía en las pesadillas. Al fin podía ponerle nombre a esa criatura. También decía que ya no estaba segura en la ciudad, alguien tenía que estar observándome de cerca, pero… ¿Quién?
Por puro instinto me asome a la ventana para observar a los alrededores, un escalofrío me recorrió el cuerpo y retrocedí inmediatamente corriendo las cortinas con un fuerte tirón.
Después de intentar ordenar todos mis pensamientos me decidí llamar a Matt para contarle lo de la nota. En cuanto se lo dije se puso histérico y me ordenó que no me moviera del piso hasta que el llegara. A los diez minutos ya estaba timbrando en la puerta.
-¿Estas bien? Me dijo sin ni siquiera saludarme.
-Matt, no me han atacado, es solo una nota.
-Enséñamela, quiero verla.
Me di la vuelta enseguida y fui a coger la nota, Matt estaba bastante nervioso como para hacerlo esperar. Se la di.
-Es una letra bastante peculiar, ¿no te resulta familiar? Me preguntó.
Le cogí la nota de las manos y me puse a ojearla detenidamente. Fue entonces cuando sentí algo en mi cabeza que me decía que esa letra me resultaba algo familiar.
-Ahora que la veo bien puede que me resulte conocida, pero no estoy segura, ni siquiera se porque me resulta familiar. Le dije.
Debió ver la angustia en mi voz o en el gesto de mi cara que rápidamente se relajo y me agarró de una mano atrayéndome hacia el. No pude evitar sentir una pequeña turbación. Pude sentir como se encendían un poco mis mejillas. Apoyé mi cara en su pecho para que el no pudiera darse cuenta.
-Oh Karen, no te preocupes, averiguaremos quien te ha mandado esta nota. Pero mientras tanto te vienes para mi piso, no pienso dejarte sola mientras alguien te está siguiendo por ahí.
Quise protestar pero las palabras no salieron de mi boca, sabía que Matt tenía razón. Y yo tampoco quería quedarme sola. Así que me abracé todavía mas fuerte a el, entre sus brazos me sentía protegida, no había sitio en el mundo en donde me sintiera mas segura.
-Esta bien, dije. La verdad es que yo tampoco me siento muy tranquila estando aquí sola, pero si analizas con calma la situación la persona que me ha mandado la nota no creo que quiera hacerme daño Matt, si no todo lo contrario, me está avisando, me dice que me valla para que el rastreador no me haga daño.
-En eso tienes razón. Pero no nos podemos fiar. Sobretodo porque sabe cosas que una persona normal no puede saber. Sabe quien es el rastreador, o es uno de los malos o es uno de los nuestros.
-¿Uno de los nuestros? ¿Un mental quieres decir?
-Si. Otra persona no sabría la existencia de un rastreador. Me dijo.
-¿Y tu sabias de su existencia? Le pregunté.
-Si.
-¡¡¡¡¿Y por que no me has contado nada?!!!! Le pregunté enfadada.
-Yo no sabía que quien te perseguía era un rastreador Karen. Ni siquiera pude ver a esa cosa, la podía sentir, pero nunca la he llegado a ver.
-Pero podías haberme hablado de los rastreadores. ¿Quiénes son? ¿Qué es lo que buscan?
-Son seres que siguen las órdenes de los mentales superiores. Su misión consiste en buscar a los mentales que hayan roto las normas y llevarlos junto a los mentales superiores.
-¿y que les hacen a los mentales que rompen las normas?
-Dependen de lo que hallan hecho. Hay muchas maneras de romper las normas y yo tampoco se cuales son los castigos en cada caso. Pero si has roto una de las normas base no creo que puedas sobrevivir para contarlo.
Trague saliva instintivamente y no pude evitar pensar en mis padres… levanté la cabeza y miré a Matt con lagrimas en los ojos.
-¿tu crees… que a mis padres…?no hizo falta acabar la frase para que Matt supiera lo que le iba a preguntar.
-No lo sé Karen. Tu misma me has dicho que tus tíos nunca te han contado realmente lo que les sucedió a tus padres. Pero no debemos adelantar acontecimientos. Me dijo tranquilizador.
Aunque yo ya no le estaba prestando atención, mi cabeza y mis pensamientos volaban a cientos de kilómetros de distancia de donde estaba. Había tantos misterios, tantas cosas que no sabía. Cada día que pasaba me daba cuenta de lo engañada que había estado toda mi vida. No sabía nada a cerca de las personas como yo. Mis padres habían muerto siendo yo pequeña y mis tíos jamás me hablaron sobre nada referente a los mentales. Todo el mundo me ocultaba cosas y yo ya no sabía que creer.
Mi mente volvió a la realidad y se deslizó a los pensamientos de Matt para poder saber como se sentía el y lo que pensaba. Debí hacerlo tan sigilosamente que el ni siquiera se dio cuenta. Entonces fue cuando el mundo se abrió bajo mis pies al escuchar lo que Matt tenía en su cabeza.
Pude escuchar pensamientos desordenados que hablaban de venganza, de odio, pena por la muerte de sus padres que en realidad no se llegaba a creer. Pensaba que yo le podía ayudar a encontrarlos. Creía que los mentales superiores se los habían llevado, pero no creía que los hubieran matado porque eran demasiado poderosos, Matt me había mentido, sus padres también eran dos mentales. Pero…¿Por qué me había mentido sobre eso? ¿Por qué no me había contado que sus padres también habían desaparecido? Pude sentir su desesperación debido a años de búsqueda fracasada. Entonces fue cuando me di cuenta de lo que realmente sucedía. Matt no entró por casualidad en mis pesadillas, me estaba buscando, me necesitaba porque era la única persona que tenía alguna pista para poder encontrar a sus padres. Me estaba utilizando.
Darme cuenta de eso hizo que mis piernas flaquearan, haciendo que casi me cayera al suelo, salí de la cabeza de Matt de repente, ya no quería seguir escuchando más, o quizás, ya no podía.
Matt al darse cuenta de que me iba a desmayar me agarró con más fuerza y me llevó hasta mi cama.
-¿Te encuentras bien Karen? ¿que te pasa? Me preguntó preocupado.
-Todo esto me supera Matt, siento que estoy tremendamente agotada. Logré decir.
-Karen… mi dulce Karen, no te preocupes, yo cuidaré de ti.
Al oír esas palabras un escalofrío recorrió mi cuerpo y no pude evitar pensar en lo poco que sabía de Matt, nunca me había contado nada sobre él, nunca mencionaba a su familia o a sus amigos. Y yo me había fiado de él, así, sin mas, me había incluso entregado a el. Y lo único que quería Matt era encontrar a su padres, utilizándome…
De pronto me di cuenta que necesitaba parar de pensar en ello ya que Matt podía leerme los pensamientos en cualquier momento, y yo no quería que se enterase de lo que sabía. Así que intenté concentrarme para poder bloquear mi mente, o al menos parte de ella. Fue tal es esfuerzo que el agotamiento pudo conmigo.

MENTAL "Capitulo 9"

La vida real volvía para mí. Después de pasar dos días maravillosos con Matt, el trabajo me reclamaba. Me costó una barbaridad levantarme y ponerme las pilas, estaba en un estado de ensoñación permanente, y eso no era nada bueno.
Me fui temprano del apartamento de Matt, necesitaba un poco de tiempo para mí antes de ir al trabajo, ya que esta semana, desgraciadamente me tocaba trabajar por las tardes.
En cuanto llegué a mi apartamento lo primero que hice fue mandarle un mensaje a Derek, me sentía súper culpable por haberlo abandonado este fin de semana, apenas había hablado con el, me había llamado varias veces pero solo le había cogido una, y aún por encima le corté enseguida diciéndole que ya le contaría, y se que lo había dejado preocupado. A la noche, como buena amiga, tendría que pasarme por su casa a disculparme y a ser sometida un tercer grado.
Después de pegarme una ducha y bajar a hacer la compra, cociné algo rápido, unos espaguetis, que me comí con muy pocas ganas. Cuando me di cuenta eran casi las tres de la tarde, así que apuré el ritmo para no llegar tarde al trabajo.
La tarde parecía que pasaba a cámara lenta, las horas no daban pasado y el tiempo parecía hacerse interminable. En mi cabeza miles de cosas no paraban de dar vueltas, mareándome, confundiéndome y preocupándome. Hasta hace poco llevaba una vida de lo más normal, si leer el pensamiento de la gente y tener pesadillas con una cosa repugnante era llevar una vida de lo más normal claro. Pero para mi, era mi vida, y si, era normal. Sé que no tenía muchos amigos, pero bueno, con Derek, era más que suficiente, y solíamos divertirnos bastante. Pero ahora, desde que todo se complicó apenas tengo tiempo de estar con él y divertirme. -Esto tiene que acabar- me dije a mi misma.
Este último pensamiento invadió totalmente mi cabeza hasta que al fin era medianoche y mi turno estaba a punto de terminar. 

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Llamé a Derek en cuanto salí.
-¿Estás dormido? Le pregunté
-Sabes que me acuesto tarde. Me dijo
-¿Te importa si me paso por ahí? Le dije con voz de pena.
-Sabes lo que te espera si te pasas ¿verdad? Me dijo todo serio.
-Lo sé.
-Bien, entonces nos vemos.
Apuré el paso para llegar lo más rápido posible a casa de Derek, desde que hace unos días esa cosa me había perseguido por la calle no quería andar sola a esas horas de la noche. Aunque por otro lado, una parte de mi deseaba encontrarse cara a cara con esa criatura y poder hacerle frente, poder averiguar que es lo que quería de mi. Y mientras pensaba eso un plan empezaba a crecer en mi cabeza.
Cuando quise darme cuenta ya estaba en el apartamento de Derek, y este me miraba con cara de muy pocos amigos.
Antes de que pudiera decirme nada y echarme la bronca, me disculpé.
-Lo siento mucho Derek, no estés enfadado, lo que menos necesito en estos momentos es una bronca de las tuyas. Le dije cansada.
-Pero por lo menos comprenderás que lo esté ¿verdad?
-Claro que lo entiendo, por eso he venido Derek. Necesito hablar contigo, necesito contarte todo lo que me ha pasado estos dos días, y la verdad es que es una locura, igual es mejor que ni te lo cuente…
-Empieza ya soltar por esa boquita, señorita! Me dijo muy serio.
-Pero prométeme que no te vas a enfadar aún más conmigo…
-No me hagas prometer algo que no se si voy a poder cumplir Karen.
-Está bien.
Mientras le contaba lo sucedido a Derek, su cara iba cambiando descontroladamente, desde la preocupación, al miedo y luego hasta la rabia, que finalmente fue la que se apoderó de él.
-¡¡¡¡¿Me estas diciendo que has dormido en casa de ese tío que conoces de apenas unos días?!!!
-Por favor Derek, pero si tu te traes aquí a chicas que solo conoces de una noche, dije bufando.
-¡No es lo mismo! Dijo cruzando los brazos y dándose la vuelta.
-Ah claro, no es lo mismo… ¡no tengas tanto morro!
-Espero que no se halla aprovechado de la situación, porque como te halla puesto un dedo encima yo….
-Por favor Derek, que ya soy mayorcita… Le dije bajando la mirada, mientras notaba como mis mejillas iban cogiendo color.
Derek al darse cuenta abrió la boca para soltar unas cuantas palabrotas e improperios, pero yo lo calmé a tiempo.
-¡Solo han sido unos besos! Y ni siquiera ha sido él el que se ha aprovechado de mí, en tal caso, creo que he sido yo la que me he aprovechado de él.
-¿Solo unos besos? Oh! vamos Karen, si me dices que fuiste tu la que se ha aprovechado de él, entonces no creo que hallan sido solo unos besos… ¿Cuánto tiempo llevas sin estar con un chico? Has debido de dejar al pobre chaval destrozado, se dijo aguantando la risa.
Mientras me empezaba a arder la cara, y no precisamente por la vergüenza, le tiré un cojin que le dio totalmente en plena cara.
-Auuuu, dijo frotándose la cara.
-Te lo has ganado.
Así pasamos un buen rato jugando a las peleitas como hacíamos muchas veces, parecíamos niños de 5 años, pero era una buena manera de divertirnos… Cuando miré el reloj, casi se me paró el corazón.
-Oh mierda, pero si son casi las 2!! Es tardísimo y tu mañana madrugas… me voy.
-Ah no! de eso nada, no te pienso dejar que te vallas a estas horas de la mañana tu sola para casa. Ya me ha pesado bastante dejarte ir el otro día, mira como acabaste. Te quedas.
- Pero…
-No hay peros que valgan, Karen. Además mañana trabajas de tarde, podrás irte a casa por la mañana. Dijo rotundamente.
-¿No tengo opción verdad?
-No.
La cama de Derek era enorme, siempre que dormía allí lo hacía con él. Como se suele decir, “juntos, pero no revueltos” aunque en esta ocasión, tengo que reconocer que me sentía un poco mal durmiendo a su lado. No podía sacarme de la cabeza a Matt, al perfume de su cuerpo, y a sus caricias.
Con ese malestar en el cuerpo me quedé dormida. Y una sensación más que familiar empezó a recorrerme el cuerpo. Hacía varias noches que no tenía esa horrible pesadilla, me suponía que debía ser porque esa cosa al fin me había encontrado y ahora vagaba por mi mundo. Ya no le hacía demasiada falta acosarme por las noches mientras dormía ya que ahora podía hacerlo aquí, en persona, en mi mundo. Por eso me sorprendí cuando me vi inmersa en toda esa oscuridad, al principio sentí pánico, pero luego recordé lo mucho que quería encontrarme cara a cara con esa criatura, así que me armé de coraje y esperé, sin mover ni un solo músculo de mi cuerpo.
De pronto algo tiró de mi brazo, con tanta fuerza que pensé que me lo arrancaba, me sobresalte y me di la vuelta inconscientemente, aunque sabía que en medio de esa oscuridad no iba poder ver nada, pero si podía oír, y sabía que quien había tirado de mi brazo era Matt.
-¿Se puede saber que haces aquí quieta? Muévete ya!! Me gruñó.
Iba a protestar pero pensé que este no era un buen momento, Matt no parecía que estuviera de muy buen humor.
Como siempre que estábamos aquí, corrimos en medio de la nada hasta llegar a esa habitación tan familiar. Una vez recuperado las fuerzas me acerqué a Matt, necesitaba abrazarlo, sentir su piel, oler el perfume de su cuerpo. Pero una vez que me acerqué lo suficiente para poder tocarlo, Matt se apartó de mí y su cara me revelaba que no estaba de muy buen humor como había podido intuir hacía un rato.
-¿Dónde andas metida? Me preguntó enfadado.
-Pues… estoy en casa de Derek, le dije.
-¿A estas horas y durmiendo? Me preguntó aún más enfadado.
-Bueno, si, no… Vine a verlo y se nos hizo tarde…y… bueno, me quedé a dormir aquí. Derek no quería que me fuera sola para casa a estas horas y…
-Es suficiente, me cortó. Me tenías muy preocupado Karen, te estuve esperando en el portal de tu edificio un montón de tiempo. Te fui a recoger al trabajo, pero cuando llegué ya te habías marchado. Fui hasta tu casa y esperé hasta que se me agotó la paciencia. Me costó mucho encontrarte y saber donde estabas, estoy tremendamente agotado.
Sus palabras me habían dejado sin habla. No sabía que decir, me sentía fatal, culpable por estar durmiendo en el apartamento de Derek y además compartiendo cama, si se entera Matt me mata, pensé. Pero ya era demasiado tarde, ya que Matt se había enterado, lo pude sentir en mi cabeza.
-¡¡¿Qué estás durmiendo con el?!!! Me gritó.
Me agarré la cabeza como queriéndomela arrancar y le grité.
-Ya basta Matt, no te comportes conmigo como si fueras mi novio. Siempre he dormido con Derek en su cama, somos amigos, y no veo porque ahora no iba a hacerlo. Le dije.
Entonces él se acercó a mí sujetando mis brazos con fuerza. Sé que quiso gritarme y decirme miles de cosas que ya empezaban a salir disparadas de su cabeza, pero las cortó, sacó todos esos pensamientos y lo único que hizo fue abrazarme y apretarme contra su cuerpo con todas sus fuerzas.
-Lo siento, me dijo. No sabes la noche que he tenido… y cuando supe que estabas en casa de Derek, me enfurecí muchísimo, incluso pensé que no me quedaría dormido… y tampoco sabía si esta noche estarías aquí.
Me conmovieron mucho sus palabras. Jamás había llegado a tener a nadie a mi lado que se preocupara de esa manera por mí.
-Perdóname, le dije. Me siento fatal por estar durmiendo con Derek, pero es que siempre ha sido así y me daba cosa dormir en el sofá como dos extraños, y no quería enfadarme con Derek a esas horas y…
No me dejó terminar, sus labios ya estaban apretados contra los míos. Me dejé llevar. Hasta el punto de no darme cuenta de lo que intentaba Matt, se metió en mi mente revolviéndolo todo, sacudiendo mis pensamientos, hasta que puede comprender lo que hacía, intentaba despertarme. Lo último que pude oír fue como me decía.
-Lo siento Karen, no consentiré que duermas con otra persona que no sea yo. Así que ya puedes ir despertando y levantándote de donde estés….
Iba a protestar, pero cuando me di cuenta ya estaba despierta. Derek dormía profundamente y a mi me quedaba mucha noche de desvelo por delante.

MENTAL "Capitulo 8"

Cuando abrí los ojos estaba un poco desconcertada, pero pronto me di cuenta donde me contraba, se me pasaron mil pensamientos veloces por mi mente, todos dedicados a una única persona, Matt. En las películas parece ser que cuando la chica siempre se despierta, se encuentra sola en la cama, a veces con una breve nota y a veces simplemente con un vació inmenso… Yo no quería ser una de esas chicas, no quería despertarme sola, en la fría cama…
De repente el estomago se me encogió, y un malestar empezó a recorrer todo mi cuerpo, un malestar que se evaporó con la misma rapidez con la vino, ya que para mi sorpresa, yo no iba a ser una de esas chicas, ya que no estaba sola, Matt seguía a mi lado, casi en la misma postura en la que se había quedado la noche anterior.
Un calor recorrió mi cuerpo y subió hasta mis ya ruborizadas mejillas, el calor dio paso al nerviosismo y el nerviosismo al pánico. No podía moverme, o mas bien no quería hacerlo para no despertar a Matt, no sabía que hacer, así que intenté relajarme y me puse a ver si podía escuchar algo a parte de los gritos que yo estaba conteniendo en mi boca.
Me adentré en su cabeza, y me puse a explorar sus pensamientos, y para mi alivio Matt dormía, todavía no se había despertado. Me relajé de inmediato y me di la vuelta lo mas despacio posible para poder verlo, quería aprovechar el poco tiempo que tenía antes de que se despertara para poder observarlo, para poder ver a ese chico que estaba poniendo patas arriba cada rincón de mi cabeza y de mi corazón.

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Pero lo que no me esperaba para nada era que cuando al fin conseguí darme la vuelta, el estaba mas despierto que nunca, mirándome con esos ojos azules que tan nerviosa llegaban a ponerme.
Mi respiración se paró de repente y creo que mi corazón hizo lo mismo, me quede quieta, mirándolo, mas cortada que nunca y sin saber que decir. Jamás me había encontrado en una situación así y no sabía como reaccionar. El silencio lo inundó todo varios minutos hasta que por fin una voz pronunció unas palabras.
-Buenos días bella durmiente. Me dijo Matt.
Calores y más calores en mis mejillas.
-Bu-buenos días. Le dije tartamudeando como una tonta.
-Se que nos esperabas encontrarme aquí, seguro que una vez mas te he sorprendido. Y ni se te ocurra reñirme por leer tus pensamientos, estabas tan nerviosa que no pude evitar oírlos.
Algo estaba saliendo de mi boca, quizás un montón de palabras feas dedicadas exclusivamente a el, recriminatorias y amenazadoras. Algo iba a decirle, algo que se me olvidó en el mismo momento que pude sentir sus labios rozando delicadamente los míos. No me lo esperaba y me había cogido totalmente desprevenida, pero pronto pude reaccionar y mis labios se entreabrieron para poder saborear mejor el dulce sabor de su boca, que abrasador me quemaba todos y cada uno de mis sentidos.
Sus manos descendieron delicadamente por mi cuerpo y mis manos fueron atraídas hacia el suyo. Nuestros cuerpos se pegaron mas y fue en ese mismo instante cuando delicadamente el me apartó de su lado y me miraba con una mezcla de dulzura, pena y rabia.
-¿Qué ocurre Matt? Le pregunté preocupada.
-Esto no está bien Karen, no está nada bien.
-Pero…. ¿por qué? No hemos hecho nada malo, es que ¿acaso no te gustó?
-Oh Karen, mi dulce Karen. Para mi todo sería más fácil si supieras todo eso que no sabes y que ni siquiera te puedes imaginar….
-¿Y que es todo eso? ¿Acaso no me lo puedes contar tú? ¡Ya no aguanto mas esta situación, necesito que alguien me cuente que está pasando y que es todo eso que no se y que debería saber! Le dije gritando.
-Yo te contaré la verdad, pero te aseguro que no va a ser agradable, no todo es lo que parece Karen y yo no se si tengo derecho a contarte eso que con tanto celo te han ocultado en tu familia, quizás para que no sufrieras y para que no te hicieran daño.
-Ya no soy una niña Matt y necesito saberlo, no puedo pasarme así toda la vida, no cuando una criatura intenta hacerme ya daño. Quiero que esto acabe de una vez.
Matt me observaba mientras hablaba y pude ver como cedía ante mis palabras.
-Esta bien…
-Pues empieza.
-Lo primero que debes saber es que tus poderes no son “normales”, una persona cualquiera no puede leerle la mente a alguien, eso no es algo que un humano normal pueda hacer ¿te das cuenta de eso?
-Si me doy cuenta. Aunque la mayor parte del tiempo se me olvida porque llevo tantos años con ellos que para mi son normales… Pero sé que para el resto del mundo no lo son.
-Bien. Pues eso es algo que debes tener en cuenta. ¿Nunca te has parado a pensar de donde te vienen los poderes?
-Pues obviamente mis poderes me los han transmitido mis padres.
-Oh Karen por favor, no seas ingenua. Vale, tus poderes los has heredado de tus padres y ellos de sus padres y así sucesivamente, pero siempre hay un principio para todo y ese principio puede escapar de los límites de tu percepción, de todo lo que es normal para ti.
-¿Y que es normal para ti Matt? ¿Acaso mi mundo no es normal?
-Karen, tu mundo es normal, el que no es normal es ese mundo que tu desconoces.
-Esto es de locos… dime de una vez porque no es normal para ti que mis padres estén juntos.
-Karen…
-Necesito saberlo, por favor. Le supliqué.
-Tus padres son dos mentales, por eso no pueden estar juntos.
-¿Por qué los dos tienen poderes?
-Si. Para ti eso no significada nada, pero para los que son como nosotros lo es todo. Está prohibido que dos mentales estén juntos, un mental jamás puede casarse con otro mental, tus padres han roto las reglas.
-No lo entiendo…
-Un mental tiene un control de la mente fuera de lo normal, tu no estás entrenada y no te das cuenta, pero una persona como yo puede hacer muchas cosas con el poder de su mente, mi madre era mental, pero mi padre no. Así es como debe ser ya que si se juntan dos mentales, se casan y llegan a tener un hijo o una hija ese niño llegaría a tener unos poderes increíbles. Podría hacer cualquier cosa con su mente o con la mente de los demás. Sería un arma muy poderosa.
-Pero Matt, tú no me conoces, yo soy hija de dos mentales y no soy ninguna arma, soy una persona normal, no soy un peligro ni nada por el estilo.
-Eres normal porque tus padres así lo querían. Ellos sabían que habían roto las reglas e intentaron ocultarte y que llevaras una vida lo mas normal posible.
-Esto es una locura.
-Te dije que la verdad iba a ser dura. Y esto es solo el principio y….
-¿Por eso está mas que nos hallamos besado? Lo interrumpí dejándolo con las palabras en la boca.
-Si, por eso está mal.
Esa respuesta hizo que mi cuerpo se aflojara, después de oír todo lo que Matt me estaba contando, lo único que importaba era saber que por lo menos su reacción no se debía a mi, que yo no era la causante de ese rechazo, de ese malestar. Sin querer mi sonrisa salió al exterior dibujándose en mi cara. Pude ver como Matt me observaba con una mezcla de desconcierto y curiosidad en la mirada. Estaba tan concentrado mirándome que no se esperaba lo que iba a hacer. Y yo deseaba hacerlo, porque desde que lo conocía Matt era lo único que ocupaba mis pensamientos, y el echo de que estuviera rompiendo las normas besandole era lo que menos me preocupaba en estos momentos. Así que me acerqué, me aproximé a él despacio aún sabiendo que esa lentitud podía hacer que Matt reaccionara y se apartara. Pero no, el me miraba fijamente, sus ojos se clavaban en mi, pude oír claramente en mi cabeza con el me pedía que no lo hiciera. Pero yo sabía que el lo deseaba tanto o mas que yo, lo sabía porque lo veía en su cabeza y en su corazón. Porque a medida que me acercaba la corriente que nos envolvía a ambos era mas intensa, no nos dejaba dar marcha atrás. Y las suplicas de Matt para que no me acercara fueron cesando, y en vez de pedirme que no lo hiciera me gritaba en silencio que acercara mi cuerpo mas al suyo. Hasta que por fin nuestros labios se volvieron a encontrar y la corriente nos arrastró hasta las orillas de la pasión.

MENTAL "Capitulo 7"

Había pasado una semana desde la última vez que había estado con Matt, no había recibido noticias suyas en todos estos días y yo no hacía más que pensar en el… Por las noches me las arreglaba siguiendo el rastro que me había dejado para llegar a su habitación, un lugar en el que ahora ya no me sentía a gusto, no si él. Llevaba también toda la semana sin ver a Derek, que no paraba de llamarme para que nos viéramos y para ver que tal estaba. Me sentía un poco culpable por ello, pero es que no me apetecía estar con nadie, quería estar sola.
Eran casi las 8 de la tarde cuando mi móvil empezó a sonar, sin ver la pantalla ya sabía quien me llamaba, Derek.
-Hola Derek. Dije con poco entusiasmo.
-Te espero en media hora en el bar de siempre. Me dijo tajante. Y no acepto un no por respuesta, o vienes, o te voy a buscar y te saco a la fuerza de casa.
-Derek…
-Lo digo en serio Karen, me estoy empezando a preocupar y tu actitud me empieza a molestar. Me dijo algo enfadado.
-Está bien. Cedí. Bajaré. Siento mucho todo esto, no quiero que te enfades, venga, en un rato nos vemos. Un beso.
-¿No me vas a dar plantón, verdad?
-Noooo, te prometo que allí estaré, y si quieres que sea en media hora, es mejor que me dejes preparar…
-Está bien. Nos vemos.
Me quedé con el móvil en la mano y con muy pocas ganas de hacer nada. Era viernes, el fin de semana había empezado, y me había tocado libre en el trabajo, tendría que estar contenta y queriéndolo disfrutar, en cambio, estaba aquí, sentada en la cama lamentándome por todo, dándole vueltas a la cabeza, queriendo resolver dudas que yo sola no podría…

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Cerré los ojos, suspiré, me enfadé conmigo misma, me di un tirón de pelo para espabilarme, me puse en pie y me dije a mi misma, -tengo media hora para prepararme y convertirme en una chica pasable y decente. Y es viernes, así que alegra esa cara y a divertirte-
Me duche en un suspiro, me sequé un poco el pelo y lo arreglé lo mejor que pude. Me puse mis vaqueros preferidos y la camiseta más decente que encontré. Un poco de maquillaje por aquí, un poco de colonia por allá… y listo!!! Preparada, pero con veinte minutos de retraso, Derek me va a matar.
Salí corriendo del portal y casi me llevo por delante a un ancianito que pasaba por ahí en un mal momento. Iba con tanta prisa que ni siquiera me di cuenta de la persona que estaba observándome casi al lado del portal, era Matt.
Cuando llegué al bar casi no podía respirar, el corazón me latía a toda velocidad y estaba colorada por el esfuerzo. Derek estaba sentado al fondo con cara de muy pocos amigos.
-Si-siento llegar tarde. Dije entrecortadamente.
-Pues no lo sientas tanto, pensé que no ibas a venir, así que, que hallas llegado tarde es un echo que a mi en estos momentos no me importa demasiado. Dijo mientras se le escapaba una sonrisa. Te has puesto muy guapa, por cierto.
-Gracias. La verdad es que ya estoy un poco harta de estar baja de ánimos. Te advierto que esta noche vengo dispuesta a divertirme y a pasarlo tremendamente bien. Dije animada.
-Pues eso esta echo muñeca, me dijo guiñándome un ojo.
Tomamos algo rapidito y nos fuimos a cenar. Cuando salimos de la taperia mi equilibrio no era el mismo que cuando entramos y mi visión estaba un poco más borrosa.
Bailamos, nos reímos, y bebimos demasiado. Cuando me quise dar cuenta los dos ya estábamos demasiado acalorados como para dar marcha atrás. Ni siquiera me di cuenta de la persona que nos seguía pocos metros atrás.
Nos dividimos a medio camino porque ninguno estaba en condiciones de acompañar al otro a casa, y yo no quería quedarme a dormir en casa de Derek ya que mañana mi cabeza no estaría de muy buen humor y necesitaría dormir todo el día.
Iba demasiado distraída como para observar que alguien estaba casi a menos de un metro de mi, no reaccioné hasta que ese alguien me agarró de la mano y me hizo parar.
-¡Eres una inconsciente!. Me dijo una voz conocida.
-Me di la vuelta muy despacito para no marearme y fue entonces cuando lo vi. Era Matt, sin ninguna duda. Después de estar toda una semana sin dar señales de vida, ahí estaba el agarrándome la mano y diciéndome que era una inconsciente. Y eso hizo que la rabia empezara a subir por mi garganta.
-Di un tirón y me solté la mano. Me di la vuelta y empecé a andar sin ni siquiera decirle nada.
Apuró el paso hasta ponerse en delante y hacerme parar.
-¿Se puede saber que te pasa? Me preguntó irritado.
-¡¡Lo que me pasa es que llevas días desaparecido y ahora apareces de la nada diciéndome que soy una inconsciente!!.
-Estas borracha Karen, por eso te he llamado inconsciente. Y aún por encima ese amiguito tuyo ni siquiera ha tenido la decencia de acompañarte a casa. Dijo apretando los dientes.
-Soy mayorcita para venir sola para casa y además, eso no es asunto tuyo. Y mi amiguito se llama Derek y ni se te ocurra meterte con el. Le dije
Algo en su rostro cambió, se ensombreció. Tiró de mi para hacerme andar.
-Karen, escucha, no estamos solos, lo puedo sentir. Hay algo malo muy cerca de nosotros. Tenemos que darnos prisa y salir enseguida de aquí.
-Pero…
Quise decir algo o quizás protestar, pero su mente me decía a gritos que me moviera, me lo pedía por favor, me suplicaba. Un frío helado recorrió mi cuerpo, y aunque mi mente no estaba del todo despejada pude sentirlo yo también, y sabía perfectamente quien nos acechaba en las sombras, era esa cosa, mi peor pesadilla, pude recordar sus dedos hurgando en mi cabeza y el pánico me hizo apurar el paso.
-Es esa cosa, la que siempre está en mis pesadillas, le dije sin pronunciar ni una palabra.
-Seguramente te estaría siguiendo, sobretodo si dices que ya la has visto alguna vez fuera de tus pesadillas. Esto no es una buena noticia Karen, te ha estado siguiendo el rastro y me temo que te ha encontrado. Pero todavía no esta demasiado cerca, podemos despistarlo. Luego te llevaré a mi casa, no podemos arriesgarnos a ir a tu piso.
-¿Y como lo despistamos? Dije asustada.
-Karen, tienes que poner la mente en blanco, no pensar en nada. Tienes que cerrarle la puerta, así el no podrá seguirte.
-¿Cómo haces tu? ¡Sabes que yo no se hacer eso! Dije alarmada.
-Pues tienes que intentarlo Karen. Es importante que no pueda leer tu mente, si lo hace nos seguirá. Intenta concentrarte y hacer un esfuerzo.
Quise protestar pero no pude, estaba muerta de miedo y mi cabeza seguía dándome vueltas. Hacía muchísimo que no salía a divertirme y por una vez que me decidía me tenían que pasar estas cosas, y además, yo no solía beber demasiado y hoy había superado mis limites, me lamente en silencio. Intente despejarme rápidamente e intentar concentrarme, tenía que despejar mi mente y en este estado me iba a costar mucho más. Intenté no pensar en nada, pero con Matt a mi lado eso era bastante difícil. Sacudí la cabeza para intentar echar fuera todos mis pensamientos, pero lo único que conseguí fue marearme más.
Corrimos todo lo que pudimos, y poco a poco yo me iba relajando más, me iba despejando. Matt no dejaba de mirarme a cada instante y eso me ponía bastante nerviosa.
-¿Se puede saber porque me estas mirando de eso modo? Le dije
-Estas un poco pálida, y todavía no has conseguido cerrar tu mente, esa cosa todavía nos sigue y eso me preocupa. Así que no te asustes por lo que voy a hacer…
-Antes de poder preguntarle que es lo que iba a hacer, lo pude averiguar yo misma. Matt entró en mi mente como un viento huracanado, revolviendo todo a su paso…me asusté al sentir tanto alboroto dentro mi cabeza pero de pronto todo se calmó y una paz inundó mi cabeza hasta dejarla en silencio, podía sentir como caricias de sus pensamientos en mi cabeza, calmándome, abrazándome. Todo estaba en calma, ya no estaba ese remolino que segundos atrás arrasaba con todo, ahora solo había paz.
Giré la cabeza para ver a Matt, y pude comprobar en su cara que eso que estaba haciendo le producía un gran esfuerzo, su cara me lo demostraba, estaba agotado.
De pronto giramos en un callejón y de repente me vi metida en el portal de un viejo edificio, subiendo unas escaleras que parecían no acabar nunca. Cuando me quise dar cuenta ya estábamos en el interior del apartamento.
-Lo conseguimos, me dijo Matt exhausto.
-Bueno, yo diría que más bien lo has conseguido.
-Tu también me has ayudado Karen. Pero lo importante es que lo hemos despistado. Dijo cogiendo aliento.
-Matt, ¿estás bien? Tienes una cara horrible y se te ve muy cansado, le dije preocupada.
-Bueno, gracias por lo de la cara horrible…
-En serio…
-No te preocupes, estaré bien en un momento, solo estoy algo cansado por el esfuerzo de tapar tu mente, me recuperaré… me dijo
Pero yo ya no lo escuchaba, las lagrimas descendían por mi mejilla como ríos en la montaña, y mis piernas empezaban a flaquearme. Me rendí ante el agotamiento.
Antes de que mi cuerpo se desplomara en el suelo Matt ya me tenía entre sus brazos. Me envolvió con ellos con sumo cuidado, me llevo a la que supuestamente sería su habitación y me tumbo en la cama. Sentía frío pero pronto una manta acaricio mi piel, podía empezar a sentir su calor. Matt iba a cerrar la puerta y marcharse pero de mi boca salieron unas suplicantes palabras.
-Por favor, no te vallas, no quiero quedarme sola. Le dije.
Matt se acerco, y sin decir nada se tumbó a mi lado. Pude sentir sus fuertes brazos rodeando mi cuerpo, abrazándome, protegiéndome. Fue lo único que sentí antes de que mis ojos se cerraran y el cansancio ganara la batalla.

MENTAL "Capitulo 6"

Si no fuera porque de pronto mi móvil empezó a sonar me hubiera quedado entre sus brazos eternamente, me sentía demasiado bien entre ellos.
Me aparté lentamente y abrí mi bolso para coger mi móvil, era Derek.
-Hola, le dije
-Hola, ¿Dónde estás?, me preguntó.
-Por ahí.
-¿Por ahí? ¿Dónde es por ahí? Me dijo algo intrigado.
-Pues por ahí, es por ahí.
-Ah! ya entiendo…. ¿se puede saber con quien estas que me hablas tan “rara”?
-No te hablo “rara” y no estoy con nadie…. luego te llamo ¿vale?, adiós. Y le colgué.
Sin querer los colores ascendieron por mi mejilla, había mentido descaradamente delante de Matt… a saber lo que estaría pensando de mí en ese momento.
-¿Quién es Derek? ¿Tu novio? Me preguntó con una mezcla de humor y recelo.
-¿Mi novio? Nooo, para nada. Es un amigo, bueno, mas bien diría que es mi mejor amigo.
-¿Y porque le has dicho que estabas sola? Me preguntó ya con una media sonrisa en la cara.
-Mmmmm, la verdad es que no quería decirle que estaba contigo… no le caes demasiado bien que digamos. Le contesté tímidamente.
-Oh! así que no le caigo bien ¿no?
-No.
-¿y se puede saber como es que no le caigo bien? Me dijo sonriendo.
-Pues…no se fía mucho de ti que digamos, pero bueno, no te preocupes. Luego no me quedará más remedio que contarle que he estado contigo, ya que me acosará a preguntas, simplemente no se lo dije ahora para ahorrarme el sermón.
-Así que no se fía de mi… ¿y tu? Me preguntó con cara de preocupación.
-Bueno, al principio no me fiaba mucho la verdad, pero es comprensible. Ahora... es distinto, te conozco un poco más, aunque no me has contado mucho de ti que digamos.
-Lo sé. Pero no te preocupes, todo a su debido tiempo. Me dijo. ¿Y Derek sabe…lo tuyo?
-Si claro, entre Derek y yo no hay secretos. A parte de mis tíos es la única persona que sabe que puedo leer la mente. Es de fiar, añadí al ver su cara de desaprobación, no vallas a pensar que se lo ando a contar a todo el mundo por ahí, le dije indignada.
-Bueno, si tú dices que es de fiar, confío en tu criterio. Pero ahora dejemos a Derek para otro momento. Está oscureciendo, deberíamos irnos ya.

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La tarde se me había pasando como un suspiro, cuando Matt me dijo que anochecía no me había dado ni siquiera cuenta. Con el las horas se me pasaban volando…
Anduvimos un rato en silencio y de pronto me paré.
-Bueno, yo me voy por aquí, le dije.
Su cara me mostró un gesto de desaprobación.
-No pensarás que voy a dejar que te vallas sola para casa ¿no?, se que todavía no me conoces, pero me considero todo un caballero, me dijo.
Mi hizo gracia lo de caballero y no pude evitar sonreír. Entonces reanudé mi paso con un chico verdaderamente guapo a mi lado.
-Aquí es. Le dije
-Lo sé. Y no es porque haya leído tu mente, así que no te enfades, no he hecho trampa. Me dijo bromeando y apartándose un poco de mí como si yo le fuera a pegar.
-¿Ah no?, entonces me has estado siguiendo, y no se que será peor, dije haciéndome la enfadada.
-Bueno, es robarte la intimidad pero de una manera mas sutil.
-Ya, ya. Te metes en mi mente y lees mis pensamientos, me sigues, y luego me dices que eres un caballero…
-Bueno… lo he hecho por tu seguridad.
Quiso ponerse serio, o por lo menos lo intentó, pero no pudo aguantar más y se echo a reír abiertamente.
Me gustó mucho verlo reír, tan despreocupadamente. Ahí, en frente del portal de mi edificio, en la calle, sin importarle nada. Me quedé parada ahí, como una tonta, viéndolo reírse, era un chico impresionante, tan alegre… no se como conseguía ser así llevando toda la vida escuchando las desdichas de los demás. A mi era algo que realmente me amargaba, me saturaba, me hundía. Yo era débil, pero el no.
Mi cara debía expresar mucho, aunque mas bien igual lo hacia mi cabeza, ya que el paró de reírse de repente y me vio con cara sería. Se acercó un poco más a mí y me acarició la mejilla.
El roce de su mano en mi cara fue como una descarga de energía. Incluso llegué a sentir el calambre cuando su mano rozó mi mejilla. Me aparté un poco desconcertada ya que no me gustaba que un simple roce me hiciera sentir tantas cosas. Me asusté.
Matt lo debió sentir también y no se sorprendió ante mi rechazo. Era como si esperara esa reacción. Me miró fijamente y me dijo:
-Hay tantas cosas que todavía no sabes, Karen... Has estado tan apartada de tu mundo que no tienes ni idea de la de cosas que han sucedido o de las que pueden suceder. Hoy me has contado que tus padres eran mentales, los dos, y tu ni siquiera sabes lo que eso significa. Pero yo si lo sé.
El mundo dejó de girar para mí, se paró, yo lo pude sentir ya que me desequilibré. Las palabras de Matt habían sido duras para mí, aunque sabía que Matt las había dicho cargadas de pena y no de dureza. Lo vi a los ojos exigiéndole una explicación, exigiéndole que continuara con eso que había empezado, pero no lo hizo.
Sé que quiso acercar y despedirse, pero tampoco lo hizo. Simplemente se dio la vuelta y se fue, así, sin más, dejándome ahí plantada con todas esas preguntas queriendo salir a gritos de mi garganta. Y lo peor es que no fui tras el, mis pies se aferraron al suelo como si me pesaran mil toneladas y me quedé ahí quieta viendo como desparecía entre las sombras de la calle.
Subí las escaleras sin prestar atención a mis pasos. Abrí la puerta de mi apartamento, me dirigí a mi dormitorio y me derrumbé en la cama sin ni siquiera quitarme los zapatos.
Todo me daba vueltas y una frase había quedado marcada a fuego en mi cabeza - tus padres eran mentales, los dos, y tu ni siquiera sabes lo que eso significa- y no sabía que eso tuviera que significar algo para mi, la verdad era que no sabia nada…
El agotamiento pudo conmigo y el sueño se apoderó de mí. No tuve tiempo para pensar en mi miedo a quedarme dormida, en esa cosa asquerosa ni en como me las apañaría. Cuando me di cuenta la oscuridad me inundaba los sentidos y la tensión reinaba en el ambiente. Me sentía tan agotada que no quería ni moverme, los pies me pesaba una barbaridad y mi cabeza estaba tan saturada de cosas que no podía ni pensar.
Mis rodillas empezaban a flaquear queriéndose doblar para que mi cuerpo pudiera descansar así en el frío suelo. Casi sucumbí a ese deseo que mi cuerpo me pedía hasta que un frío escalofrío lo recorrió de arriba a abajo avisándome de que algo se estaba acercando, de que esa cosa estaba cerca, lo notaba, lo podía sentir.
El agotamiento dejó lugar al pánico que era ahora el que reinaba en mí. No sabía que hacer, a donde ir. Me moví, pero mis instintos me gritaron que debería moverme más rápido si no quería meterme en líos. Así que reaccione lo más rápido que pude y empecé a correr sin un rumbo fijo.
Tenía que reconocer que el miedo me hacía ser más lenta y torpe pero ¿Qué podía hacer? Era demasiado temprano para que la gente normal estuviera ya durmiendo, seguro que Matt todavía no había llegado a su casa, y además tampoco podía esperar hoy su ayuda después de cómo se había ido hace un rato.
Intenté poner alerta todos mis sentidos. Abrí mi mente y dejé que rastreara cada rincón de ese lugar, deje que lo envolviera todo acariciándolo con manos expertas. Me concentré. Quizás ya estaba a punto de rendirme, y si no fuera porque sentí como un pensamiento tocaba mi mente con la punta de los dedos, lo habría echo. Pero no lo hice porque un leve rastro empezaba ya a guiar mi camino, y antes de reaccionar, mis pies ya se estaban dejando guiar.
Corrí hasta agotar mis fuerzas, hasta llegar a ese lugar que ya conocía, donde la oscuridad era menos densa y donde la puerta de una habitación se hallaba oculta entre las sombras.
Entré.
Observe a mi alrededor en busca de alguien que sabía que no iba a estar, tampoco había mucho donde buscar, ya que era una habitación bastante pequeña. La desilusión se apoderó de mí, ya que en el fondo tenía una pequeña esperanza de verlo allí. Y una vez más me derrumbé en la cama, pero esta vez no en la mía, si no en la de él. Lo único en lo que no podía para de pensar es en el echo de que el no estaba allí conmigo, cuidándome como había prometido.

MENTAL "Capitulo 5"

Me desperté, me sentía tranquila, relajada, totalmente descansada. Hacia mucho tiempo que no me encontraba así de bien. Mis primeros pensamientos a parte de notar la paz que embargaba mi cuerpo, fueron para el, para Matt. Me vi pensando en el casi sin querer, fui repasando cada minuto que había estado a su lado, cada palabra, cada gesto y sin poder evitarlo se dibujo una sonrisa en mi cara…. Entonces sacudí la cabeza enérgicamente como si así todos esos pensamientos fueran a escapar volando, pero no lo hicieron, seguían allí.
Después de varios minutos en algún lugar muy pero que muy lejano, miré el reloj, las 7 de la mañana, perfecto, era todavía temprano, hoy llegaría antes a trabajar, iría despacio sin tener que saltar las escaleras de tres en tres para no llegar tarde. Hoy me sentía con tanta energía que creía que podía hacer cualquier cosa que me propusiera.
Como había aventurado, llegue al trabajo andando tranquilamente, abrí la puerta despacio y entre en el bar. Mi compañera de trabajo, Sophie, se me quedo mirando bastante sorprendida y aunque no lo dijo en voz alta puede oír perfectamente en su cabeza “valla, al fin un día que llega temprano”. Me sonrió y me dio los buenos días.
Fue una mañana bastante relajada, me aburrí bastante y Sophie no era una compañía nada animada, la verdad es que no nos llevábamos demasiado bien, éramos muy diferentes, y había muchas cosas que no me gustaban de ella, una de las cuales era esas cosas desagradables que ella siempre estaba pensando de la gente, parecía que nunca nadie la caía bien. Así que me tuve que entretener yo sola para que la mañana se me pasara más rápida, no fue demasiado difícil hacerlo, ya que él ocupaba ya mis pensamientos.

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Eran las 4 en punto cuando salí, necesitaba aire fresco, necesitaba que ese aire me acariciara el rostro llevándose así todas mis preocupaciones. Llevaba toda la mañana pensando en Matt, dándole vueltas al hecho de que hubiera estado tan cerca de mí en la calle el día anterior. Si el me había estado siguiendo o lo que fuera que hiciese, quería decir que vivía por aquí, o que por lo menos no debía de andar demasiado lejos.
Mi mente funcionaba a pleno rendimiento, buscaba un modo de poder encontrarlo, de poder hablar con el. Por la noche no tuve ocasión de hablar con el de nada que aplacara todas mis preguntas, todas mis dudas. Necesita verlo en un sitio que no fuera esa pesadilla, en un sitio tranquilo, sin presiones…
Entonces cerré los ojos y me relajé, expandí mi mente y la abrí hacia el exterior. Empecé a escuchar todas las voces de esas personas que pasaban a mi alrededor, escuchaba tantos pensamientos de tanta gente distinta… ¿Cómo iba a encontrarlo en medio de tanto jaleo?, entonces recordé su voz, su manera de hablar, lo recordé a el, su cara, su sonrisa…me deje llevar buscando aunque fuera un leve resquicio, algo que me condujera por algún camino que me llevara a el. Entonces lo escuché, al principio era algo muy leve, como si estuviera muy lejos, pero de pronto lo empecé a sentir muy cerca, cada vez más, hasta el punto de sorprenderme….pero… ¿Cómo es posible? Si lo estoy notando muy cerca de mí, casi al lado…entonces una voz sonó detrás de mí.
-¿Se puede saber que haces con los ojos cerrados en medio de la calle? Me dijo una voz conocida.
Me sobresalté y mi cuerpo dio un respingo, abrí los ojos y me di la vuelta. Entonces lo vi, era Matt. Parecía imposible de creer pero estaba allí, de pie en frente de mí.
-¿Qué haces tu por aquí? Le pregunté.
-No me has contestado a mi pregunta, me dijo.
-Mmmm, pues estaba relajándome y respirando aire fresco, ¿es que no puedo o que? Le dije indignada.
Entonces el me miró y sonrió. Cogió mi mano y tiro de ella.
-Anda vamos, iremos a dar un paseo.
-¡Lo has vuelto a hacer!, ¡has leído mis pensamientos! Eres de lo peor, me prometiste que no lo harías, le solté enfadada.
-Te dije que lo intentaría, dijo burlón.
Entonces yo le solté la mano de un tirón.
-Y deja de cogerme la mano como si fuera una niña, ahora no estamos a oscura escapando de nadie.
-Mira que eres protestona eh!!, anda vamos, ya no te cojo la mano…
Empezamos a caminar uno al lado del otro en total silencio. Me sentía muy rara andando con el por la calle y la verdad es que apenas lo conocía y no sabía que decirle pero yo me consideraba una persona bastante habladora y sociable, así que empecé a hablar.
-La verdad es que te intentaba buscar, no se como, pero lo intentaba, quería encontrarte para hablar contigo, le dije.
-Pues hasta ahora estabas bastante callada….¿que querías hablar conmigo?
-Es que ayer apenas tuvimos tiempo de hablar y tengo tantas dudas…
-Es normal que tengas dudas, que te preguntes cosas. Esta claro que algo esta sucediendo, lo importante es saber lo que es.
-Pues no se que decirte, estoy demasiado perdida como para empezar por alguna parte a tirar de hilos, dije con un tono de tristeza en la voz.
-Empecemos por compartir información, tu me cuentas todos lo que sepas y yo te cuento todo lo que sepa yo, ¿Qué te parece? Me preguntó.
-Me parece bien, aunque creo que poca cosa te podré contar yo, pero bueno…
Nos sentamos en un banco algo apartado y empezamos por el principio.
-Nací en un pueblo a las afueras de la ciudad. Llevaba viviendo allí desde los 5 años. Desde que mis padres murieron más bien, luego me fui a vivir con mis tíos, hasta que hace tres años me vine a vivir aquí a la ciudad. Empecé por contarle.
El se me quedó viendo sin saber si preguntármelo o no, hasta que se decidió.
-¿De que murieron tus padres? Me preguntó dudando.
-No lo sé con claridad, la verdad. Yo era muy pequeña y no me acuerdo mucho de lo que pasó. Mis tíos no me han contado nunca demasiado. Me acuerdo que de un día para otro desaparecieron sin dejar rastro. Mis tíos vinieron a pasar unos días a casa y me dijeron que mis padres se habían ido fuera unos días, que volverían, pero la verdad es que nunca regresaron.
-¿Y que te decían tus tíos? Me preguntó.
-Pues al principio me daban largas, excusas. Fue pasando el tiempo y yo me fui acostumbrando a su ausencia… Y un día me dijeron que no iban a volver.
-¿Así si mas?
-Pues básicamente si. Ya te digo que era muy pequeña. Le dije
-Ya bueno, pero con el paso de los años te harías preguntas, digo yo que les preguntarías sobre lo sucedido ¿no? Me pregunto sorprendido.
-Pues claro que le pregunté, pero siempre que lo hacía me daban largas y me cambiaban de tema. Me decían que era algo que les producía mucho dolor y que no querían recordar.
-¿Y no te pareció extraño todo ese misterio?
-Por supuesto que si, llevo dándole vueltas todos estos años. Desde que ellos desaparecieron empecé a tener esas horribles pesadillas.
-¿Y le has hablado de ello a tus tíos?
-Al principio si. Me dijeron que todos los niños tienen pesadillas con monstruos, que no tuviera miedo, que no eran reales, que no me iban a hacer daño. Pero yo sabía que esa criatura era totalmente real y que realmente si me hacerme daño. Le dije asustada.
-Pero…¿Qué puede querer de ti esa cosa?
-No lo sé, pero yo creo que está buscando algo. Hurga en mi mente sin parar, busca desesperadamente entre mis pensamientos, pero nunca encuentra nada. Busca algo y piensa que yo lo puedo saber…
-¿Y tienes idea de lo que puede ser? Me dijo preocupado.
-Ojalá lo supiera, así podría acabar con todo esto. Tengo miedo, estoy muy asustada porque creo que esa cosa se está acercando mas a mi…
-¿A que te refieres Karen? Me preguntó algo sobresaltado.
-Pues que hace tiempo que estoy notando su presencia, y no me refiero por la noche en mis pesadillas. Si no de día, a veces la noto muy cerca de mí, en las sombras, acechándome, vigilándome. Cada día está mas cerca de mi Matt, lo noto. Le dije tremendamente asustada.
Entonces Matt hizo algo que me sorprendió bastante. Me cogió la mano con toda la ternura que jamás había sentido, tiró de ella y me abrazó.
Nos quedamos así, abrazados una eternidad, o por lo menos eso fue lo que me pareció a mí. Entonces acercó sus labios a mi oreja y me susurro…
-No te preocupes, averiguaremos lo que esta sucediendo. Yo te voy a ayudar. Me dijo tiernamente. Te prometo que mientras yo estea a tu lado esa cosa no te hará daño.
Entonces yo me aferré a el con mas fuerza y me sumergí de nuevo en sus brazos. Allí me sentía mas segura que en ningún otro lugar.

 
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